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Clase interactiva: la primera pregunta decide qué voy a enseñar ese día

Antes de empezar pregunto qué sabe el grupo. Cuando el 75 % dijo que nunca había usado IA en Excel, la clase que tenía preparada dejó de servir.

Mauro Z · 4 min de lectura
«¿Has usado la IA dentro de Excel?»: el 75 % dijo que no. En un grupo de cuarenta son treinta personas que no la han tocado y diez que sí. Con la clase que traía, le habría hablado a diez.

Casi todas mis clases empiezan con una pregunta que no es de la materia. Antes de hablar de inteligencia artificial pregunto cuántos la han usado, qué modelos han probado y para qué; antes de hablar de modelos de negocio pregunto algo parecido sobre el tema del día. No es para romper el hielo (para eso hay formas más divertidas). Es porque la respuesta decide qué voy a enseñar en las dos horas siguientes.

La lógica es sencilla, y me sorprende lo poco que la usamos (yo incluido, durante años). Si veo que la gente ya conoce algo del tema, le doy una profundidad más grande y me salto lo que sería repetirles lo que saben; si veo que la inmensa mayoría ni siquiera lo ha explorado, lo hago más pequeño y empiezo desde el principio. Eso lo hago en pregrado, en maestría y en formaciones a empresas, y casi siempre la clase que termino dando no es la que tenía preparada al cien por ciento.

El ejemplo más reciente me pasó en una formación (lo cuento porque el número me sorprendió). Pregunté si ya habían usado la inteligencia artificial dentro de Excel, y el setenta y cinco por ciento dijo que no. Ahí vi la oportunidad de enseñar desde el principio para qué sirve, con calma, en vez de lanzarme a los trucos avanzados que tenía en la presentación. Si la mayoría me hubiera dicho que sí, la verdad es que la clase hubiera sido completamente distinta, y la gente que sí sabía se habría aburrido con lo básico mientras los demás se perdían en lo avanzado.

Pensemos en la escala de ese setenta y cinco por ciento. En un grupo de cuarenta personas son treinta que no han tocado la herramienta de la que voy a hablar, y diez que sí. Si yo hubiera dado la clase que traía, habría estado hablándole a diez y perdiendo a treinta, y lo más probable es que no me hubiera dado cuenta hasta la evaluación (o nunca, porque en una formación corta no hay evaluación).

¿Y por qué no preguntar levantando la mano, como toda la vida? Hay un detalle que importa más de lo que parece, y es que la pregunta sea anónima. Si pregunto «levanten la mano los que nunca han usado IA en Excel», la mano la levantan los valientes, y en un salón de profesionales nadie quiere ser el que no sabe. Cuando la respuesta sale del celular y nadie ve la del vecino, el setenta y cinco por ciento se atreve a decir que no, y ese «no» es justo el dato que necesito.

Ahora, la objeción. Hay colegas que piensan que el celular en clase distrae, que una vez el estudiante lo desbloquea para contestar ya no vuelve, y que la participación con pantallitas es más show que aprendizaje. No sé muy bien qué decirles, y lo digo con honestidad: hay gente que lo piensa, y seguramente tienen clases donde les ha pasado. A mí me funciona, y creo que la diferencia está en que el celular tenga un trabajo concreto y corto (contestar, mirar el resultado, volver a guardarlo) y no quede abierto toda la clase como una puerta al WhatsApp.

Tampoco quiero exagerar. Una pregunta al inicio no convierte una clase en interactiva, y hay clases magistrales maravillosas donde nadie toca el celular. Pero creo que el profesor que no pregunta qué sabe el grupo antes de empezar está enseñando a un grupo imaginario, el que tenía en la cabeza cuando preparó las diapositivas, y ese grupo nunca está en el salón.

Para este tipo de pregunta, Kai Interact, que construí yo (así que tómenlo con ese sesgo), tiene un modo de clase: la respuesta sale en barras en la pantalla en segundos, el profesor ve los nombres y el grupo no, y la misma pregunta se puede repetir al final para ver cuánto se movió la sala, que es una forma bastante honesta de evaluarse uno como profesor.

Resultado de «¿Has usado la IA dentro de Excel?»: dieciocho de veinticuatro, el 75 %, responden que nunca
La pregunta del inicio, en barras a los pocos segundos. Sesión de demostración.

Me queda la duda de siempre. ¿Qué hacen ustedes cuando la sala sale partida por la mitad, con media clase que ya sabe y media que no? Yo suelo irme por el medio, y no estoy seguro de que sea lo mejor para ninguna de las dos mitades.

Nos vemos. Mauro Z.

Mauro Z

Mauro Z (Mauricio Zúñiga) facilita talleres de estrategia e innovación en todos los niveles de una organización, de comités directivos a auditorios de quinientas personas. Es profesor de la Pontificia Universidad Javeriana.

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