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De la pregunta abierta a la decisión: agrupar ideas con IA sin quedarse ciego
La IA agrupa en segundos lo que antes tomaba un rato de pared. Lo que hace bien, lo que no puede decidir y por qué conviene corregirla delante del grupo.
La pregunta abierta es la mejor pregunta de un taller y la peor de procesar. Es la mejor porque la gente dice lo que piensa con sus palabras, sin que uno le haya puesto las opciones en la boca. Es la peor porque cuarenta personas contestando a la vez producen cuarenta respuestas, muchas repetidas con palabras distintas, y alguien tiene que convertir eso en cinco temas antes de que el grupo pierda el hilo.
Durante años ese alguien fui yo, con una pared, un montón de post-its y el famoso «denme un momento mientras organizo esto». Agrupar a mano tiene algo bueno (uno lee cada aporte, y eso le da una idea muy fina de lo que piensa la sala), pero en un taller de cuatro horas es una pausa que se come un buen pedazo de la jornada, y mientras uno agrupa, el grupo se enfría. Por eso cuando las herramientas empezaron a agrupar con IA me pareció de las mejores noticias para los que facilitamos.
Les cuento cómo se ve eso en la práctica, con un ejemplo que quedó grabado. En un taller en vivo sobre modelo de negocio, veinticinco personas pusieron en un tablero los atributos que creían importantes para las hamburgueserías, y le pedí a la IA del tablero que los agrupara por palabra clave. En segundos propuso siete grupos: calidad del producto (había cinco post-its que hablaban de la carne, de la calidad, de productos de calidad), servicio al cliente, experiencia, variedad y frescura, rapidez y eficiencia (con el mismo «tiempo» repetido cuatro veces), prácticas sostenibles, y uno que quedó solito y decía «que sea instagrameable».
Lo que hizo bien la máquina es lo que hace bien siempre. Juntar lo que se dice parecido. Lo que no podía hacer es lo que importa. ¿«Instagrameable» es un grupo aparte, o es parte de la experiencia? Para mí era experiencia, y lo moví a mano delante de todos; también me provocaba llevar un post-it a variedad y frescura, y cambiarle el nombre a un grupo. Ninguna de esas decisiones es técnica. Todas son de criterio, y el criterio es lo que el grupo viene a poner en un taller.
De ahí sale la regla que repito cada vez que alguien me pregunta por esto: no quedarse ciegamente con lo que te entregan. La agrupación con IA es un borrador, y un borrador muy bueno, pero si se proyecta como resultado final pasan dos cosas malas. La primera es que se pierden matices que la máquina no ve (el post-it raro que es la mejor idea de la tarde suele ser justo el que quedó solito). La segunda es más sutil: el grupo deja de sentir que la síntesis es suya, y empieza a decir «es que la IA lo puso ahí», que es la versión nueva de «es que así lo dijo el consultor».
Concedo que corregir delante de todos cuesta tiempo, y que la gracia de la IA era ahorrarlo. Pero hagan la cuenta: agrupar a mano cuarenta aportes me tomaba fácilmente diez o quince minutos de pausa, y revisar la propuesta de la máquina con el grupo mirando toma dos o tres, con la ventaja de que esos dos o tres minutos son participación y no espera. Es el mejor intercambio de tiempo que conozco en facilitación.
Hay una frase que dije en un video sobre análisis con IA y que sostengo: esto es oro, pero no nos quedemos ciegos con esto. Hay que revisar, hay que entender, hay que ver si la fuente realmente decía lo que la máquina dice que dijo. Siempre tenemos que meter al humano en el proceso, y no por romanticismo, sino porque es el humano el que después tiene que defender la decisión.
En Kai Interact, la herramienta que construí (con el sesgo que eso implica), la agrupación con IA funciona así a propósito: la IA propone los temas durante la sesión, y el facilitador puede renombrarlos, fusionarlos, mover tarjetas de un tema a otro o mandar algo a «Otros», viendo las respuestas reales detrás de cada grupo. Y se puede reagrupar cuando llegan más respuestas, porque la sala no termina de pensar cuando uno decide agrupar.

¿Ustedes corrigen la agrupación delante del grupo o antes, en privado? Yo lo hago delante, pero reconozco que hay grupos (los muy jerárquicos, sobre todo) donde corregir en público puede leerse como que el facilitador manda.
Nos vemos. Mauro Z.
